19/12/06


Champs Elisees



Hoy, caminando por Les Alyscamps, ese largo pasillo de tumbas que los los más valerosos guerreros atravesaban para entrar al reino de los muertos, lo comprendí todo.

Parece ser que los arlesianos que son muy tradicionalistas, tienen en su preferencia un especial forma de trato para los visitantes más geniales. No importa cuán buenas sean sus ideas, cuán originales sus obras o propuestas, ellos, en el indeleble vínculo con sus raíces históricas que supo forjar Frederic Mistral, y que no puede torcer Mistral alguno, les administran el tradicional tratamiento conocido como “ninguneo arlesiano“.

Hay que comprenderlos. Entre sus logros más importantes están ser anfitriones, todos los sábados, del mercado callejero más grande de toda la Provenza (o de todo el Langue d´Oc, qué se yo) y ser en todo el mundo la única sede de los Rencontres Internationales de la Photographie d´Arles. Pero eso es solo una vez al año...

En fin, resulta que mientras en otras zonas de la Francia se esquía, aquí durante los inviernos los habitantes influenciados por la omnipresencia de edificios antiguos como el anfiteatro, la arena de toros y el circo romano tienen al “ninguneo“ como diversión predilecta. Se entiende. Correr, esquivar y matar toros se disfruta más en temporada estival.

Vamos al grano. El “ninguneo“ consiste en ignorar por completo cualquier propuesta innovadora. Hacer como que no ven, como que no escuchan... Nada de lo que ha hecho el creador en cuestión tiene valor alguno. Y así hasta que éste se corte asimismo una oreja. Acto seguido lo encierran en un nosocomio. Y finalmente, cuando este muere, rebautizan el hospicio con su propio nombre, hechan a los otros “locos“ y cuando el mercado dice que su producción tenía cierto valor, declaran Espacio a ese espacio y lo destinan a fines culturales.


Ayer me afeité. Y hoy me levanté pensando en cortarme el pelo. Asi que más bien, ya me voy yendo de Arles.

Digamos que estos posteos a los amigos son como mis Cartas a Theo.