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12/7/20

El futuro del libro post-pandemia

Informe de la Alianza Internacional de Editores Independientes El futuro del libro post-pandemia “Aunque nuestras realidades son diversas, nuestras preocupaciones siguen siendo colectivas", dicen en la Alianza, alarmada por la concentración editorial. Por Silvina Friera Guido Indij, librero y editor, fue coordinador de la red hispanoblante de la Alianza hasta 2019. “Ser editoras y editores independientes es cuestionar el mundo, ayudar a darle sentido, hoy y mañana”, afirman desde la Alianza Internacional de Editores Independientes, una red de más de 750 editoriales presentes en 55 países del mundo, que se creó en 2002 frente a los movimientos de concentración de la edición. El texto colectivo es un informe sobre el estado de situación de la edición independiente frente a la pandemia de la covid-19, pero se propone también analizar los desafíos esenciales de cara al futuro. El 36 por ciento de los miembros de la Alianza se encuentran en el continente africano; el 20 por ciento en América Latina; el 7 por ciento en América del Norte; el 4 por ciento en Medio Oriente; el 1 por ciento en Oceanía; el 5 por ciento en Asia y el 27 por ciento en Europa. Los integrantes históricos en Argentina son los sellos Marea, La Marca, Libros del Zorzal y Libros de la Araucaria. En casi 20 años, la Alianza tiene asociadas editoriales de todos los tamaños (de 1 a más de 50 empleados) y de distintas naturalezas (cooperativas, empresas, asociaciones). “Aunque nuestras realidades son diversas, nuestras preocupaciones siguen siendo colectivas: fragilidad de las estructuras independientes, incertidumbre del futuro, preocupación por posibles desvíos (sociedad de la vigilancia, presión sobre los empleados, virtualización del aprendizaje, etc.)”, advierten desde la Alianza y enumeran algunos peligros: “Un movimiento generalizado de concentración a través de plataformas depredadoras (Amazon) que pone en peligro las librerías independientes en particular; la insuficiente remuneración de los creadores (autores, ilustradores, traductores, etc.) que ya era problemática antes de la crisis y que podría reforzarse con la multiplicación de las ofertas gratuitas; la falta de instrumentos financieros, técnicos y humanos que permitan a todas las editoriales digitalizar sus fondos; el desarrollo de los usos digitales plantea importantes cuestiones ambientales y sociales: economía de la atención y depredación de los usos, explotación de los datos personales y regímenes de vigilancia, impacto medioambiental perjudicial de ciertos usos y alojamiento en línea”. Guido Indij, librero y editor de La Marca, Asunto Impreso, Interzona y Factotum Ediciones, fue coordinador de la red hispanoblante de la Alianza Internacional de Editores Independientes hasta septiembre de 2019. “Los traductores siguen traduciendo, los correctores siguen corrigiendo, nosotros seguimos diseñando, armando, pensando; pero económicamente estamos destrozados. Antes de la pandemia, ya habíamos reducido nuestro plan editorial de 65 libros a 40. Pero ahora calculamos que publicaremos entre 20 y 30 títulos este año. Trato de administrar la ansiedad de los autores y hacer equilibro con la economía. Todos cobraron sus sueldos íntegros y todos los escritores cobraron los derechos que vencían este mes”, cuenta Indij a Página/12. ¿Qué políticas se tendrían que implementar para ayudar a las editoriales? “En el mercado externo, estamos trabajando con la comisión de comercio exterior de la Cámara Argentina del Libro (CAL) un plan integral de diez años para el comercio exterior de nuestro sector. Tenemos que tener una política colaborativa, con la participación de Cancillería y de otros organismos estatales para poder exportar seriamente nuestros libros”, precisa Indij. “En el mercado interno, el Estado tiene que volver a ser un actor activo y eso se hace mediante la constitución de bibliotecas de aula y adquiriendo libros, no necesariamente con los amplísimos descuentos y condiciones que plantea Conabip, que tienden a favorecer la compra de más ejemplares por parte del Estado, sino que el Estado, al mismo tiempo que está comprando para cumplir una misión que es acercar la lectura a los alumnos, tiene que entender que está apoyando una industria cultural; entonces no tenemos que acostumbrarnos a que todas las compras del Estado tengan que ser con el 50 por ciento de descuento. Hay que encontrar la manera de que esas compras se realicen a través de las librerías, como el modelo francés, donde la escuela hace sus compras en la librería de proximidad, pero con un descuento mínimo de un 10 por ciento, no un 50 por ciento de descuento –explica el editor-. Esto significa mayor presupuesto del Estado”. vía p/12 1/6/20

25/1/16

El mapa de la Bibliodiversidad

Son tantas las actividades que se van desarrollando cada año alrededor de la Bibliodiversidad, que decidimos mapearlas. http://bit.ly/MapaElDíaB Si conoces otras, ¡avísanos o sugiéreles que se contacten con nosotros!

30/11/14

Más de 400 editores de 45 países señalan la voluntad colectiva de actuar 'para defender y promover la bibliodiversidad'

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Los representantes de la Alianza de Editores Mexicanos Independientes llaman a las autoridades a que fomenten la lectura. EL INFORMADOR / E. Barrera
GUADALAJARA, JALISCO (30/NOV/2014).- 

Por parte de representantes de la red hispano hablante de la Alianza Internacional de Editores Independientes, fue presentada en la Feria del Libro (FIL) de Guadalajara la declaración emitida por la más reciente asamblea del organismo -celebrada en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en septiembre pasado- que, firmada por 400 editores de 45 países, señala la voluntad colectiva de actuar "para defender y promover la bibliodiversidad".

Así, Deborah Holtz, de la Alianza de Editores Mexicanos Independientes (AEMI), destacó que esta declaratoria se une a la primera Declaración de Principios -en vías de traducirse al español- que animan la edición independiente y es importante porque "es la primera vez que se firma a nivel mundial" tras una serie de reuniones (una de ellas en Guadalajara) en las que se determinaron sus ejes temáticos.

Leer y compartir

Marcelo Uribe, de Ediciones Era, miembro fundador en 2002 de la Alianza Internacional, destacó que "hace cuarenta años el término 'editor independiente' no existía, porque no era necesario, todos lo eran", sin embargo, comenzó a darse "un fenómeno -como en otros sectores económicos- en el que el pez grande se comía al chico, lo que produjo una gran concentración que hace que tengamos ahora gigantes de la producción de libros, con ventajas operativas sobre los independientes".

Para el editor mexicano, lo corporativo busca vender pero no se funda en "leer y compartir", como antaño y, para "diferenciarse de ese mercado, hay que evitar la absorción"; así, el reto de la independencia "es que los editores puedan desarrollarse y ser sustentables, salir al mercado y tener presencia para poder ofrecer diversidad a todo el mundo".

Arma democratizadora


Los principios de la bibliodiversidad -término acuñado por André Schiffrin- implican, detalló Holtz, "democratizar y dar voz a las expresiones de la cultura independiente; si el libro no existe como arma democratizadora, estamos bajo una censura velada; por ello se requiere impulsar políticas nacionales y regionales (que involucren a la sociedad civil) de promoción a la lectura que, también, busquen la circulación equilibrada de nuestros libros y contrarrestar las acciones de las editoriales corporativas".

Por otra parte, el editor argentino Guido Indij comentó que la declaratoria "hace énfasis en el libro como producto particular que no debe regirse por las mismas condiciones de mercado que otros; se debe privilegiar la diversidad de voces" y, por ello, "tenemos la voluntad de trabajar de manera conjunta" con el sector independiente de América Latina.

Voluntad de trabajar juntos

En concreto, María Eugenia Lorenzini -de la Alianza de Editores de Chile- sentenció que el propósito es "subsistir antes de que el mercado termine con nosotros" y abundó en la experiencia de su país pues, hace cerca de una década, se implementaron políticas de fomento de lectura que "están rindiendo fruto", pero se busca implementar mayores acciones de protección y trabajar en conjunto, porque "sólo unidos se lograrán cosas concretas".

A lo anterior, el editor peruano Lorenzo Dolores añadió que también se requiere que estas disposiciones garanticen que "haya una mayor circulación de nuestros libros, leernos un poco más" y perseguir la colaboración a través de la coedición.

PUNTOS BÁSICOS/ Declaración

-Actuar juntos para defender y promover la bibliodiversidad

-Llamar a gobiernos para implementar políticas nacionales del libro favorables al desarrollo cultural y la democratización del libro y la lectura

-Ampliar lo anterior al ámbito regional

-Los actores digitales -Google o Amazon- no deben eximirse de leyes y reglamentaciones fiscales vigentes

-Circulación de los libros debe fluir en una sola dirección y no penalizar mercados locales y nacionales

-Permitir una mayor participación de editores locales en el campo del libro escolar

EL INFORMADOR / RICARDO SOLÍS






Alianza mexicana difunde la Declaración Internacional de los Editores Independientes
Nosotros tenemos el verdadero poder editorial y animamos a los lectores, opina Marcelo Uribe, de Ediciones Era
Buscan atajar las acciones depredadoras de los grandes grupos multinacionales
Ericka Montaño Garfias
Enviada
Periódico La Jornada
Miércoles 3 de diciembre de 2014, p. 7
Guadalajara, Jal., 2 de diciembre.
La Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes dio a conocer el domingo la Declaración Internacional de los Editores Independientes cuyo objetivo es promover y defender la bibliodiversidad –en un mercado en el que fallan los canales de distribución–, y donde se demandan políticas públicas que faciliten la libre circulación del libro, además de reiterar la necesidad de que se permita a los sellos independientes participar en la producción de libros de texto.
El documento se dio a conocer en una conferencia de prensa en el contexto de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en la que participaron los editores Deborah Holtz (México), Leonardo Dolores (Perú), Guido Indij (Argentina), María Eugenia Lorenzini (Chile) y Marcelo Uribe (México), quienes al finalizar iniciaron el conteo 1, 2, 3, 4, 5… hasta el 43, por los estudiantes de la normal de Ayotzinapa.
Uribe, de Ediciones Era, señaló que el término edición independiente no existía hace unas cuatro décadas, porque en ese entonces todas las editoriales lo eran, pero ahora se presenta el fenómeno en que las grandes editoriales absorben a las chicas y eso genera una enorme concentración en ese ámbito que ahora tiene a gigantes de la producción de libros con mayores ventajas operativas frente a los editores independientes.
El verdadero poder editorial, dijo, está en las editoriales independientes que son las que animan a los lectores. De no ser así, ¿por qué cuando alguna comienza a destacar en ese momento es absorbida por los grandes grupos corporativos?, preguntó.
La edición independiente se ha visto acorralada y ahora el reto es lograr mantener la diversidad, salir al mercado y tener una presencia porque esa es la única forma en que se ofrecerá bibliodiversidad, advirtió Uribe, fundador de la Alianza Internacional de Editores Independientes que ahora reúne a 40 editores y editoras de 45 países.
Por democratizar la lectura
La declaración señala que en 2005 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) adoptó la Convención sobre protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, querepresentó un paso importante hacia el reconocimiento de la especificidad de los contenidos culturales y del papel de editor independiente.
Sin embargo, para que no sea letra muerta, la convención exige ser respaldada por políticas públicas efectivas. El documento señala la urgencia de implementar políticas nacionales del libro que favorezcan el desarrollo cultural y la democratización de éste y la lectura; reforzar la cadena del libro, respaldar la producción local, la difusión y acceso a todos los libros, la implementación de medidas fiscales adecuadas, multiplicar los espacios para la lectura, y dichas políticas públicas deben además ocuparse de los formatos tradicional y digital.
Esas políticas nacionales deben posibilitar una circulación equilibrada de las obras y una regulación del mercado del libro para así poder contrarrestar las acciones depredadoras de los grandes grupos multinacionales.
Otro punto relevante es la necesidad de proteger los derechos de autor.
Al respecto, advierte: Debemos estar aún más atentos y también ser más inventivos para contrarrestar cualquier intento de opresión de la palabra.
Respecto de esto último, la editora Deborah Holtz, de Trilce, destacó:Nunca mejor dicho en este momento que estamos viviendo en el país. Esta declaración lo subraya y ahora es muy importante para nosotros, porque el libro y lo que hacemos contribuye a esto.
Otro aspecto de la declaración llama la atención acerca de que los actores digitales en posición hegemónica (Amazon, Google, Apple) no deben ser eximidos de las leyes y reglamentaciones fiscales vigentes en los distintos países en los que actúan.
En la declaración, los editores independientes llaman a los poderes públicos y organismos internacionales a establecer leyes que fomenten la bibliodiversidad, para que los editores y los libreros puedan seguir asumiendo su papel indispensable de actores y mediadores en favor de la cultura.





La declaración, aquí

14/11/14

Declaración internacional de los editores independientes, para contribuir a la defensa y promoción de la Bibliodiversidad


Declaración internacional de los editores independientes, 
para contribuir a la defensa y promoción de la Bibliodiversidad 


Alianza Internacional de Editores Independientes 

Contexto 
La Asamblea Internacional de la edición independiente 2012-2014 se desarrolló a lo largo de dos años, a través de siete talleres preparatorios y temáticos que tuvieron lugar en Guadalajara (México), París (Francia), Bolonia (Italia), Uagadugú (Burkina Faso), Fráncfort (Alemania) y Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), seguidos por un encuentro de cierre que, bajo el patrocinio de la UNESCO, se organizó en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en la sede del Book Centre, entre los días 18 y 21 de septiembre de 2014. 

Los talleres preparatorios, que se prolongaron en Ciudad del Cabo a través de grupos de trabajo, trataron temas elegidos e identificados como prioritarios por los editores (lo digital, las políticas públicas acerca del libro, los modelos económicos de las editoriales independientes, la literatura juvenil, la edición en idiomas nacionales y locales, el asociacionismo editorial solidario, el “Libro justo” y la donación internacional de libros). Estos talleres e intercambios a la distancia permitieron elaborar herramientas y recomendaciones dirigidas a los poderes públicos, organismos internacionales y profesionales del libro. Las mismas fueron debatidas y validadas por los editores en Ciudad del Cabo en septiembre de 2014. La suma de esas propuestas (que estarán disponibles en el sitio de la AIEI antes de que finalice el año 2014) tiene como objetivo defender y promover la bibliodiversidad tanto a nivel nacional como internacional

Este proceso culminó en la redacción de la Declaración Internacional de los editores independientes 2014 que se reproduce a continuación. El 20 de septiembre de 2014, los sesenta editores independientes provenientes de treinta y ocho países presentes en Ciudad del Cabo redactaron colectivamente, en tres idiomas de trabajo, su texto político. Es fruto de más de cuatro horas de intercambios interlingüísticos e interculturales, reflexión conjunta, respeto profundo por la palabra del otro, y cuestionamientos políticos. La Declaración 2014 fue luego validada a la distancia por los editores que no habían concurrido a la Asamblea y se tradujo a distintos idiomas (francés, inglés, español, portugués, árabe, farsi, italiano…). Al día de hoy, 400 editores provenientes de 45 países firmaron la Declaración Internacional de los editores independientes 2014. Les proponemos que la difundan ampliamente para contribuir con nosotros a que viva y se refuerce la bibliodiversidad. 


Declaración internacional de los editores independientes, 
para contribuir a la defensa y promoción de la Bibliodiversidad 

Preámbulo 
El libro es un vehículo esencial para la construcción y la difusión de los saberes, el desarrollo del espíritu crítico y la formación del ser humano. Por ende no es, ni debe ser tratado como una simple mercancía. Como bien cultural, participa de una economía particular y no debe estar sometido exclusivamente a las leyes del mercado. Su concepción, producción y comercialización, en formato papel o digital, están destinadas a inscribirse en un período de tiempo prolongado; se dirige a las generaciones tanto presentes como futuras. 

El editor independiente concibe su política editorial en libertad, de manera autónoma y soberana. Su enfoque no es únicamente comercial. En este aspecto es el garante, junto con otros actores de la cadena del libro, de una creatividad renovada, de la memoria, y de los saberes de los pueblos. En tanto privilegia criterios de calidad y duración sobre criterios de cantidad y velocidad y obra por la democratización del libro y por una edición que sea plural y critica. Por lo tanto, es el artesano de la bibliodiversidad. 

Sin embargo, como consecuencias de las políticas neoliberales y la concentración del rubro, los editores independientes se han vuelto cada vez más frágiles. En los últimos años, el auge de grandes actores del mundo digital que entienden a los contenidos culturales como meras herramientas al servicio de sus intereses financieros, vino a reforzar aún más la lógica corporativa en el sector del libro. 
Las evoluciones políticas también influyen en el devenir de los actores culturales. En algunos países, los cambios democráticos abrieron espacios de libertad y permitieron la aparición de una nueva generación de editores independientes. En otros países, por el contrario, la actividad editorial y la pluralidad de opiniones se ven gravemente afectadas por los conflictos sociales o los escenarios políticos. 

En este contexto, no obstante, la edición independiente logra renovarse y ofrecer un espacio a una diversidad de voces. Si la edición independiente sigue tan vital, es ciertamente porque responde a una necesidad de la sociedad, pero también porque los editores supieron movilizarse para hacerse escuchar y asociarse. Entre los editores independientes, la solidaridad sigue vigente. 


Declaración 

Nosotros, 400 editoras y editores provenientes de 45 países, reunidos en el seno de la Alianza Internacional de Editores Independientes, reafirmamos, aprovechando el Tercer Encuentro Internacional de la Edición Independiente realizado en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) del 18 al 21 de septiembre de 2014, nuestra voluntad de actuar juntos para defender y promover la bibliodiversidad

En 2005, la adopción en la UNESCO de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, seguida por su ratificación por numerosos Estados, representó un paso importante hacia el reconocimiento de la especificidad de los contenidos culturales y del rol del editor independiente. Para que no sea letra muerta, esta convención exige sin embargo ser respaldada por políticas públicas efectivas. 

En los países donde éstas son débiles o simplemente están ausentes, llamamos a los gobiernos a implementar cuanto antes políticas nacionales del libro favorables al desarrollo cultural y a la democratización del libro y la lectura. Dichas políticas, tanto en su elaboración como en su implementación, deben involucrar a toda la sociedad civil. Deben también reforzar la cadena del libro de cada país y contribuir a respaldar a la producción local, la difusión y el acceso de todos a los libros, especialmente con la implementación de medidas reglamentarias y fiscales adecuadas, y la multiplicación de los espacios de lectura, como por ejemplo las bibliotecas públicas. Deben abarcar tanto el libro papel como el libro digital y favorecer su complementariedad. 

También es indispensable, en el contexto de la globalización, que estas políticas nacionales se vean prolongadas por políticas regionales e internacionales. Las mismas deben posibilitar una circulación equilibrada de las obras y una regulación del mercado del libro para así poder contrarrestar las veleidades depredadoras de los grandes grupos multinacionales. 

Es fundamental elaborar y aplicar leyes equilibradas con respecto a los derechos de autor de manera tal que dichas leyes protejan los derechos de los creadores y garanticen a su vez el acceso al saber. 

Debemos estar aun más atentos y también ser inventivos para contrarrestar cualquier forma de opresión de la palabra. La lucha contra todas las formas de censura (estatal, administrativa, religiosa, económica, e incluso la autocensura) continúa siendo un desafío prioritario. 

El control del pensamiento no pasa solamente por la censura. En un contexto de sobre-información, de concentración de los medios de comunicación y estandardización de los contenidos, es esencial velar por que la libertad de expresión no sirva únicamente a la voz de los grupos o poderes dominantes. Nosotros, editores independientes, defendemos el Fair speech (la igualdad de expresión), para hacer escuchar la pluralidad de voces, garante de la bibliodiversidad. 

Los actores digitales en posición hegemónica como Amazon, Google o Apple no deben ser eximidos de las leyes y reglamentaciones fiscales vigentes en los distintos países en los que actúan. Llamamos a los poderes públicos y a los organismos internacionales a establecer leyes que fomenten la bibliodiversidad, para que los editores y los libreros puedan seguir asumiendo su rol indispensable de actores y mediadores en favor de la cultura. 

La circulación de los libros no debe fluir en una sola dirección, reproducir lógicas de dominación ni penalizar el desarrollo de los mercados locales o las industrias nacionales. Llamamos a un reequilibrio de los intercambios entre los países que son grandes exportadores de libros y aquellos países que son meros destinatarios de esos libros. 

En el campo del libro escolar, la edición estatal y los grandes grupos multinacionales siguen siendo alarmantemente mayoritarios en los mercados de los países del Sur. Resulta urgente permitir que los editores locales independientes participen de esa producción, necesaria para la construcción de una economía local del libro y para el desarrollo de otros sectores editoriales menos rentables, más arriesgados. Pero sobre todo, esta participación de actores locales resulta imprescindible para la formación de una juventud que se identifique con las referencias que se le ofrecen. 

Si bien la donación de libros de papel y de soportes (lectores electrónicos, tabletas digitales…) y contenidos digitales, realizada en dirección Norte a Sur está basada en principios de generosidad, no deja sin embargo de participar del mantenimiento de una cierta hegemonía cultural. Desde hace unos años, las advertencias por parte de profesionales del Sur y sus propuestas a favor de una donación de libros diferente han contribuido a modificar algunas prácticas. Es necesario seguir cuestionando a nivel global este sistema para poder responder de manera duradera a las expectativas de los lectores. 

Frente a los fenómenos de depredación, la solidaridad profesional entre editores independientes es una fortaleza del sector. Por ello debemos insistir en el desarrollo de nuestras propias herramientas e incentivar la transferencia de habilidades, el intercambio de conocimientos técnicos y de recursos. 
Los flujos de traducción y los intercambios entre literaturas y corrientes de pensamiento de diversos países constituyen el vehículo principal del conocimiento mutuo y una condición esencial para el desarrollo del sentido crítico y de la democracia. Es imprescindible desarrollar y reforzar fondos de apoyo a la traducción. Respaldar los flujos de traducción y su reciprocidad es favorecer el diálogo intercultural y preservar la bibliodiversidad. 

Las coediciones solidarias, llevadas a cabo según el principio del “Libro justo”, facilitan la circulación de contenidos y el intercambio de ideas. Permiten mutualizar tareas y costos de edición y de impresión y, de esta forma, proponer libros a precios justos y adecuados para públicos más amplios. Estamos convencidos de que es preciso desarrollar estas prácticas, fomentando fondos de ayuda a las coediciones. 

La edición en idiomas locales y nacionales permanece aún marginalizada, a pesar de tener un rol esencial en la educación y el desarrollo social duradero. Debemos considerarla una palanca para favorecer la transmisión de saberes y la emancipación, y lograr que cada pueblo pueda acceder a la lectura en su propio idioma. 

Llamamos a los editores independientes de todo el mundo a federarse, codo a codo con los autores, libreros independientes, bibliotecarios y otros actores de la cadena del libro, dentro de asociaciones y colectivos que compartan el objetivo de sostener, desarrollar y promover la bibliodiversidad. 

Por último, como editores independientes, afirmamos que es nuestra responsabilidad poner en práctica los principios que hemos enunciado y defender un modelo de edición respetuoso de los derechos humanos y del medio ambiente. Tenemos también una responsabilidad ante los lectores y los públicos más alejados del libro, pues la democracia depende, entre otras cosas, de la apropiación de los saberes individuales. Juntos, debemos apostar por nuestra capacidad de actuar y multiplicar nuestra creatividad. 

Sábado 20 de septiembre de 2014, Ciudad del Cabo (Sudáfrica) 


Lista de los signatarios 
La lista de los signatarios no es todavía definitiva, y se verá completada. 
Nouri ABID, Éditions Med Ali, Túnez 
Waël ABID, Al-Tanweer, Túnez 
Silvia AGUILERA, Lom Ediciones, Chile 
Mesbahuddin AHMED, Ankur Prakashani, Bangladesh 
Diego ÁLAMOS, Chancacazo publicaciones Ltda, Chile 
Samer ALKADRI, Bright fingers, Siria 
Ángeles ALONSO, Baile del Sol, Canarias – España 
Bahman AMINI, Editorial Kharavan, Francia – Irán 
Marie-Agathe AMOIKON FAUQUEMBERGUE, Éburnie, Costa de Marfil 
Pascal ASSATHIANY, Éditions du Boréal, Quebec – Canadá 
Alejo AVILA, Del Naranjo, Argentina 
Anne BEECH, Pluto Press, Reino Unido 
Bichr BENNANI, Tarik éditions, Marruecos 
Karim BEN SMAIL, Cérès éditions, Tunisie 
Pierre BERTRAND, Couleur Livres, Bélgica 
Isabelle BOURGUEIL, L’Or des fous éditeur, Francia 
Constanza BRUNET, Marea Editora, Argentina 
Haroldo CERAVOLO SEREZA, Alameda Casa Editorial y representante del colectivo LIBRE agrupando a 140 editores independientes brasileros, Brasil 
Indira CHANDRASEKHAR, Tulika Books y representante del colectivo The Independent Publishers’ Distribution Alternatives (IPD Alternatives) agrupando a 8 editores independientes indios, India 
Gilles COLLEU, Vents d’ailleurs, Francia 
Élodie COMTOIS, Écosociété, Quebec – Canadá 
Antoinette CORRÉA, BLD Éditions, Senegal 
Élisabeth DALDOUL, Elyzad, Túnez 
Anna DANIELI, Ediciones Trilce, Uruguay 
Víctor Hugo DE LA FUENTE, Editorial Aún Creemos en los Sueños, Chile 
Héctor DINSMANN, Libros de la Araucaria, Argentina 
Serge DONTCHUENG KOUAM, Presses universitaires d’Afrique, Camerún 
Fatma EL BOUDY, Elain publishing, Egipto 
Dina EL GHAMRY, Bardi, Egipto 
Nadia ESSALMI, Yomad, Marruecos 
Jose Mari ESPARZA, Txalaparta, País Vasco – España 
Francisco FANTINI, Fundación Gourmet Patagonia, Chile 
Raúl FIGUEROA SARTI, F&G Editores, Guatemala 
Sékou FOFANA, Éditions Donniya, Malí 
Gustavo Mauricio GARCIA ARENAS, Icono Editorial/Códice Producciones, Colombia 
Araken GOMES RIBEIRO, Contra Capa editora, Brasil 
Silvia GONZALES, Madriguera y representante del colectivo EIP agrupando a 15 editores independientes peruanos, Perú 
Müge GURSOY SOKMEN, Metis, Turquía 
Agnès GYR-UKUNDA, Bakame, Ruanda 
Samar HADDAD, Atlas publishing, Siria 
Sofiane HADJADJ, Barzakh, Argelia 
Pablo HARARI – Ediciones Trilce, Uruguay 
Susan HAWTHORNE, Spinifex Press, Australia 
Jutta HEPKE, Vents d’ailleurs, Francia 
Colleen HIGGS, Modjaji Books, Sudáfrica 
Déborah HOLTZ, Trilce y representante del colectivo AEMI agrupando a 12 editores independientes mejicanos, México 
Jafar HOMAEI, Nashre-e Ney, Irán 
Dorothée Gérard HOUESSOU, Les éditions du Flamboyant, Benín 
Bridget IMPEY, Jacana Media, Sudáfrica 
Guido INDIJ, la marca editora y representante del colectivo EDINAR agrupando a editores independientes argentinos, Argentina 
Yasmin ISSAKA-COUBAGEAT, Graines de Pensées, Togo 
Aline JABLONKA, Éditions Charles Léopold Mayer, Francia 
Ivana JINKINGS, Boitempo, Brasil 
Karine JOSEPH, Éditions du Sirocco, Marruecos 
Billy KAHORA, Kwani Trust, Kenia 
Hassan KHALIL, Dar Al Farabi, Líbano 
Renate KLEIN, Spinifex Press, Australia 
Hamidou KONATE, Jamana, Malí 
Octavio KULESZ, Libros del Zorzal et Editorial Teseo, Argentina 
Béatrice LALINON GBADO, Ruisseaux d’Afrique, Benín 
Ester LEVINRAD, Jacana Media, Sudáfrica 
Mical LOROUGNON DREHI, éditions Livre Sud (EDILIS), Costa de Marfil 
Isabella MARCATTI, Boitempo, Brasil 
Hamid MEDHIPOUR, Forough Verlag, Alemania – Irán 
Ritu MENON, Women Unlimited, India 
Phehello MOFOKENG, Geko publishing, Sudáfrica 
Anita MOLINO, Il leone verde y representante del colectivo FIDARE agrupando a 104 editores independientes italianos, Italia 
Pablo MOYA, Ediciones el Milagro, México 
Nabil MROUEH, Al Intishar, Líbano 
Jean-Claude NABA, Sankofa & Gurli, Burkina Faso 
Tinouche NAZMJOU, Naakojaa, Francia – Irán 
Seydou Nourou NDIAYE, Éditions Papyrus Afrique, Senegal 
Abdoulaye Fodé NDIONE, Abis éditions, Senegal 
François NKEME, Ifrikiya, Camerún 
Carla OLIVEIRA, Orfeu Negro, Portugal 
Isabelle PIVERT, Éditions du Sextant, Francia 
José Antonio QUIROGA, Plural Editores, Bolivia 
Mehdi RAHIMZADEH, Ferdosi, Suecia – Irán 
Dan RAYMOND-BARKER, New Internationalist, Reino Unido 
Marie Michèle RAZAFINTSALAMA, Jeunes malgaches y representante del colectivo Afrilivres agrupando a 33 editores de África subsahariana, Madagascar 
Jean RICHARD, Éditions d’en bas, Suiza 
Luis Daniel ROCCA, Taller de edición Rocca y representante del colectivo REIC agrupando a 13 editores independientes colombianos, Colombia 
María José RUIZ VILAS, Txalaparta, País Vasco – España 
Juan Carlos SÁEZ, JC Sáez Editor, Chili 
Rodney SAINT-ELOI, Mémoire d’encrier, Quebec – Canadá / Haití 
Abdulai SILA, Ku Si Mon Editora, Guinea-Bisáu 
Paulo SLACHEVSKY, Lom Ediciones y representante del colectivo EDIN agrupando a 55 editores chilenos, Chile 
Aliou SOW, Ganndal, Guinea-Conakry 
Bernard STEPHAN, Les éditions de l’Atelier, Francia 
Roger TAVERNIER, Zellige, Francia 
Abdón UBIDIA, Editorial El Conejo, Ecuador 
Luis Augusto VACA MELO, Abra Palabra Editores SAS, Colombia 
Mariana WARTH, Pallas Editora, Brasil 
Alejandro ZENKER, Ediciones del Ermitaño, México 

Organizador de la Asamblea internacional de edición independiente 

2/5/12

El futuro del libro (después del e-book)


ESTA SEMANA EN LA FERIA

ZONA FUTURO

CHARLAS

EL FUTURO DEL LIBRO DESPUÉS DEL EBOOK

  Desde las escrituras cristianas con el Apocalipsis hasta las cubiertas heavy metal con sus robots que violan personas, pasando por los oráculos televisivos, en las visiones del futuro suele resplandecer un halo fatalista. El mundo del libro no es la excepción, con los asunción de la muerte del libro físico, el boom de la piratería o la dispersión de la lectura en la era digital.

Una charla con Guido Indij, director y mente maestra de la marca editora, para recorrer las hipótesis, pronósticos y fantasías alrededor del libro impreso, el digital y el devenir de ambos. Un viaje al post-futuro.

 JUE 03, 19:00 hs

18/7/11

Guido Indij en Córdoba

Guido Indij en Córdoba
El editor participará el martes en el ciclo "A libro muerto, libro puesto".


El ciclo "A libro muerto, libro puesto" de Ciudad X y el Centro Cultural España Córdoba trae a la capital provincial a uno de los principales referentes de la edición de libros en la Argentina, Guido Indij.
El editor y profesional del mundo del libro, consultor editorial, distribuidor, editor, gestor cultural, librero y fotógrafo, ofrecerá una conferencia el martes 26 a las 19.30 en el CCEC (Entre Ríos 40).
¿De que va a hablar? De la edición independiente, una profesión que reúne una larga serie de saberes y demanda una amplia diversidad de potencialidades y habilidades artesanales que hacen del editor independiente un personaje renacentista muñido de una singular máquina que transforma ideas y textos en libros: la máquina de editar. Indij, editor independiente de vasta trayectoria, reflexionará sobre el metier y desmenuzará el funcionamiento de esa compleja maquinaria.
Guido Indij es Socio activo de la Cámara Argentina del Libro Socio de la Cámara Argentina de Librerías. Integrante del colectivo Consorcio de exportación Editores del Plata. Miembro fundador del colectivo EDINAR Alianza de editores independientes de la Argentina por la bibliodiversidad. Coordinador de la Red Hispanohablante de la Alianza Internacional de Editores Independientes. Fundador de Gente del libro

13/6/11

Colaboración con GAZPACHO

Gracias por la invitación a participar de este número de Gazpacho que estas coordinando, Enrique. Me escribís desde Pamplona, y te leo en el iPhone en Paris, donde estoy atendiendo al Salon du Livre. Me decís que el cierre es esta misma semana así que dudo. Pero tampoco el jetlag me permite conciliar el sueño así que ensayo escribir en el iPad unas breves líneas, que si no salen esta noche, no saldrán en los próximos días, que prometen ser ajetreados.

Desde que hace un poquito más de dos décadas me inicié en este oficio de la edición la comunicación ha cambiado. Los medios de producción han cambiado radicalmente. Y las formas de consumo han comenzado, muy modestamente a cambiar.

Al principio había tipógrafos, linotipistas, componedores, peliculistas. Pero en los dos años que fueron del 89 al 91, ya pude fundar la marca editora en el living de casa, muñido de una PC con procesador AT y pantalla de letritas color ámbar.

En el 747 que me dejó esta mañana en CDG no vi a nadie leyendo en cacharros electrónicos. Yo no llegué a encender el mío, porque cuando estaba terminando de acomodarme para leer La descomposición de Hernán Ronsino, publicado por interZona, la azafata me pregunto si viajaba solo y luego me invitó a cambiarme de asiento. Con el iPad y el libro bajo la axila, la seguí hasta una línea central de cuatro butacas, de las cuales tres estaban libres. Mucho más cómodo, gracias. ¿A qué no saben quién estaba sentada en la cuarta? Hernán Ronsino. Nos estiramos para saludarnos y nos reímos un rato con la casualidad. La azafata no podía creer, no sólo el hecho de que nos conozcamos, sino que él era el autor del libro que yo estaba leyendo.

¿A qué voy? A que hay algo pequeño, del orden de lo sensual en el libro que ni iPad, ni Kindle, ni Sony Reader, ni Nook, ni Fnacbook dan. S hubiera estado leyendo el texto (evito decir "libro") en pantalla, ese momento feliz no hubiera existido. Y por supuesto no le hubiese pedido a Ronsino que me lo firme en la backcover del iPad.

En USA las ventas de libros electrónicos ya superaron el 5%. Es que son unos nabos. Hace dos años que vienen regalándose lectores para navidad, los unos a los otros. Y ahora tiene que llenarlos. En Francia las ventas de libros electrónicos no llegan al 1%. ¿Por qué deberíamos preocuparnos en la Argentina, donde nadie tiene lectores y los que tienen no pueden sacarlos en el Subte porque se los afanan o llevarlos a las playas porque se llenan de arena o leerlos a la noche en el jardín porque la pantalla atrae a todos los mosquitos que antes iban a la lámpara que iluminaba las lecturas de papel?

Como ya sabés, soy un militante del papel. Pero no soy menonita y mucho menos un luddita. Es que antes que eso soy un militante de la diversidad y de la libre expresión. Y eso es algo que el papel da, y el ebook, al menos mientras no exista un modelo de negocio que garantice la bibliodiversidad y la subsistencia de la edición independiente, quita.

Yo se que muchos piensan, y creo que vos entre ellos, o al menos, creo recordar que eso pensabas cuando charlamos de esto hace un par de años, o sea, una eternidad, que la autoedición y la posibilidad de publicar en blogs y "por la libre" son garantías de la libre expresión. Yo creo que la cuestión no es tan simple.

El papel vale poco. La tinta vale poco. La tinta más papel pueden valer mucho o nada. ¿Cómo es eso? El editor pone en valor el discurso del autor y, ya convertido en libro, según se entienda esa mercancía con el mercado cambia su valor. ¿Verdad? O sea que un editor participa de la puesta en circulación de una idea, la imprime en papel, la distribuye y comercializa en diversos canales a través de redes de compleja construcción que incluyen periodistas, críticos, distribuidores, libreros, la puesta en valor de un catálogo que excede al libro mismo.

Los indies estamos convencidos que debemos defender esa red y privilegiar el canal de las librerías para poner en circulación nuestros textos en formato libro. En ese terreno damos nuestra lucha territorial con la alianza de muchos libreros que entiende la importancia de sostener también los proyectos editoriales independientes y en consecuencia la cadena de valor del libro.

Y hasta que no aparezca un modelo de sustentabilidad económica que nos garantice esos espacios de visibilidad, el respeto al precio único y a la Ley de Protección a la actividad librera, el justo reconocimiento de nuestro trabajo y el de nuestros autores, no nos sentimos demasiado proclives y entusiasmados a derivar las escasas utilidades de los proyectos independientes a un devenir digitales.

En el espacio digital existen múltiples canales, con requisitos que se renuevan de manera permanente, lo que de por si implica una atención extra por parte de los editores ya de por si demandados con una inmensa y variada cantidad de tareas cotidianas. Pero aunque aún los formatos de edición y lectura no determinan de definir, tienden por cierto a una conglomeración en la que los actores protagónicos provienen del mundo tecnológico y financiero (Apple, Amazon, Google). Desconfiamos de ellos y no creemos que, hasta que seamos capaces de desarrollar una internet civilizada, sea el momento de comprometer nuestros recursos en ese cambio tecnológico.

Ahora intento bajar el discurso a Tierra (¿o a tierra?): si invertimos en digitalizar y publicar en formato digital, nuestros libros estarán gratis en Taringa (invento argentino!) la semana que viene. ¿Cómo los cobramos? Por el contrario, si algunos, digamos un 10% o un 30% de nuestros lectores prefieren leer nuestras producciones en formato digital, sea que la compren en Amazon o Libranda o la bajen de Megaupload, digamos que vendemos 20% menos de libros de papel, o al menos un 20% menos en una librería amiga de la calle Corrientes..., ¿cómo pagará el alquiler esa librería? Y si no puede pagar el alquiler, cerrará y ya no venderemos 20% menos, sino 100% menos. ¿Estamos preparados para eso, para basar nuestra industria en una única dimensión electrónica?

Es un asunto serio. ¿Sería grave que se cierren librerías si igual podrías bajarte o conseguir los contenidos en formato electrónico? Sí. Porque podrías bajarte, en términos de Google, TODO lo producido por el hombre. Pero, ¿cómo se producirán contenidos en el futuro? ¿Quién va a investigar, escribir? ¿Quién a seleccionar, editar? ¿Qué editores y libreros funcionarán como mediadores de tus consumos culturales?

Bueno, che, no me quiero seguir peleando con vos. No hace falta que me respondas. Todo lo que escribí es retórico. Si te sirve, lo publicás, sino, lo tomo como un ejercicio para conciliar el sueño.

14/9/10

Agencia TELAM da cuenta de la movida de EldíaB

BIBLIODIVERSIDAD-CONVOCATORIA/

EDITORES INDEPENDIENTES A FAVOR DE LA BIBLIODIVERSIDAD

Buenos Aires, 13 de septiembre (Télam).- La Alianza de editores independientes de la Argentina por la bibliodiversidad invita a los amantes de los libros y la lectura a sumarse a las acciones tendientes al establecimiento del día 21 de septiembre como el “Día Internacional de la Bibliodiversidad”.

La Bibliodiversidad -apuntan los organizadores- es la diversidad cultural aplicada al mundo del libro y como eco de la biodiversidad, se refiere a la defensa de un variado repertorio de voces y el acceso universal a la información y el conocimiento.

En el mundo entero, puntualizan, la bibliodiversidad está íntimamente ligada a la producción de los editores independientes.

El Día Internacional de la Bibliodiversidad se celebrará simultáneamente en diez países de Latinoamérica este año y se prevé que editores y asociaciones de editores independientes de otros 35 países sumen su participación en 2011.

A la búsqueda de formas alternativas para la circulación del libro, una de las muchas actividades que se desarrollarán en el denominado ‘El día B‘ es una suelta de libros en lugares públicos.

Los organizadores convocan a que el próximo 21 la gente se lance a espacios y medios de transporte público dispuestos a soltar y a encontrar libros.

Las movidas por la suelta de libros, muchas de ellas vinculadas al día de la primavera, están presentes en diversos países de Latinoamérica.

En ellas se promueve una acción altruista, lúdica, que es apoyada por la Alianza Internacional de editores independientes.

Esta alianza intenta lograr ‘la articulación de los distintos movimientos (Movimiento librolibre, Bookcrossing, suelta de libros) para darle un empuje y una exponencialidad a la movida”, sostuvo Guido Indij (coordinador de la Red Hispanohablante de la Alianza internacional de editores independientes). (Télam).-

mc-dsg 13/09/2010 14:51

7/9/10

EldíaB for dummies

Se viene El Día B: preguntas y respuestas
Por Matías F.
para HdA


Esta pieza de video fue especialmente realizada para promover El Día B, una iniciativa de los editores independientes de Buenos Aires en favor de la bibliodiversidad. Me puse en contacto con Guido Inidij, miembro de EDINAR y organizador de ésta actividad para hacerle algunas preguntas al respecto que, espero, sean de interés para muchos.




¿Cuál es el objetivo de El día B?

Mirá, encontré este cuadro sobre la edición argentina hoy. Cada vez hay más libros, pero menos títulos. Ésta es una realidad en todo el mundo. En manos de la concentración sectorial, la variedad de títulos y voces se reduce mientras la bibliodiversidad retrocede.
La idea de establecer un Día de la Bibliodiversidad es la poner en relevancia la importancia de defender la diversidad de las ideas y la circulación alternativa de los libros.


Producción total de libros. Núcleo editorial comercial. Evolución de títulos, ejemplares y tirada promedio por título. Argentina. Año 2009. Fuente del informe GCBA y CAL [PDF]

En nuestro carácter de editores independientes, entendemos a la “Bibliodiversidad” como diversidad cultural aplicada al mundo del libro, siendo garante de la pluralidad de las ideas.
La lógica puramente financiera empuja al mundo editorial hacia una uniformización de contenidos.


¿Cuando hablamos de Bibliodiversidad no estamos hablando de vender libros? ¿Es más cultural la edición independiente que la “corporativa” y por eso merece otro trato?
No específicamente. Cuando hablamos de bibliodiversidad estamos hablando básicamente de acceso universal al conocimiento, de circulación de las ideas, de espacios para las vanguardias, de canales alternativos para las voces disidentes. Los editores independientes, y en particular los comprometidos con la edición de creación y de base cultural también pagamos impuestos, y el gas y nos vestimos… así que necesitamos vender y para ello y porque creemos apasionadamente en lo que publicamos, buscamos visibilidad para nuestros libros y autores. Esa visibilidad, en la cotidianeidad significa la lucha por el espacio en la librería (nuestro canal preferido) y cuenta con la alianza entre ee.ii. y libreros.
Ahora, por otro lado, si me preguntás así, de frente march, sí, creo que los proyectos culturales más difíciles, si están comprometidos con la calidad y no se sustentan en la ecuación de rentabilidad que exige el equilibrio entre técnica y mercado, sí merecen un “tratamiento especial”. ¿O deberíamos conformarnos con un Estado que financie espectáculos públicos masivos de artistas ya consagrados y probada efectividad clientelista?


¿Las librerías ofrecen contenidos diversos?
Hay librerías más o menos bibliodiversas, por supuesto. La bibliodiversidad tiene un costo: hay que cargar más proveedores, más editoriales, más títulos y vender menos ejemplares por titulo. Long tail le dicen ahora.
Evidentemente hay una riqueza en la variedad y el lector la agradece. Pero no basta con tener enorme cantidad de libros, porque los libros menos exhibidos se venden menos.
Es un tema complicado porque muchos gustos se forman a través de la influencia de otros medios, muchas veces pertenecientes a los grupos de multimedios, que son también, dueños de las editoriales que ocupan las vidrieras. Si bien muchos libreros independientes tienen sus propios programas de lectura y gustan participar de la formación del gusto de sus clientes, igual que los editores independientes no pueden ir en contra de la demanda.

¿No es una fecha muy congestionada de actividades ya como para lograr instalar una nueva celebración?
¿Por que es el día del estudiante, del fotógrafo, de la radio, de la ciencia?
Mirá, la movida que estamos armando es a nivel continental.
Este año comenzamos con acciones puntuales en México, Colombia, Chile, Perú, Bolivia, y la Argentina. El año próximo pretendemos extenderla hacia otros países y continentes.
Puestos a pensar una fecha, y sin un anclaje histórico, decidimos que el 21 de Septiembre, el día de la primavera en el hemisferio sur era un buen día. Pensando en la universalidad que pretendemos para este día, el sur es un concepto importante en términos de cuestionar el direccionamiento del intercambio de las ideas.

¿Cómo se relaciona el acto de liberar un libro con la bibliodiversidad?
Las ideas y los libros en tanto contenedores de ideas tienen sentido cuando circulan. Los editores independientes cuestionamos las formas de circulación tradicional de los libros como mercancías. No nos oponemos al mercado, pero no funcionamos en términos de adaptación sin que nuestros proyectos pierdan vitalidad.
Las movidas por la suelta de libros, y muchas de ellas vinculadas al día de la primavera están presentes en diversos países de Latinoamérica. En ellas se promueve una acción altruista, lúdica, generosa.
Lo que hacemos es apoyarla, y si podemos, articular los distintos movimientos (Libro libre, Bookcrossing, suelta de libros) para darle un empuje y una exponencialidad a la movida.
Pero nos será esta la única acción que proponemos. La red que coordino está compuesta por 140 editores de 10 países así que podés imaginarte que las propuestas serán variadas. Por lo que escuché hoy, por ej., EDINAR esta organizando un “pic-nic poético”. Estaban consiguiendo manteles floreados, un equipo de sonido, una biblioteca para crear un espacio de lectura…
En particular, para promover la suelta de libros, para que la gente suelte libros aprisionados en sus bibliotecas, pero también se vuelque a “encontrar” libros el próximo 21, preparamos esta pieza.

¿Quiénes son los organizadores?
La idea surge de la Red Hispanohablante de la Alianza internacional de editores independientes, una asociación civil sin fines de lucro, creada en 2002, con sede en París y representación en 45 países. Pero El día de la Bibliodiversidad esta abierta a todos los que quieran participar de cualquier manera. Estamos concentrando la información en El día B.

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