30/1/12



Decoración de exteriores

Por Guido Indij  | Para LA NACION
Cuando comencé a fotografiar, clasificar y editar libros con detalles urbanos de esta ciudad en 2001, Buenos Aires era una ciudad más gris. Su única paleta de colores era la que estaba pintada en las carrocerías de los colectivos. Hoy son menos los colores de los colectivos y los microbuses tienen el color del gobierno de turno, el amarillo.
Fueron diez años de registro que van cobrando importancia documental, en tanto su objeto va modificándose. La mayor parte de carteles, stencils y grafitis que he publicado fueron blanqueados o ya integran el palimpsesto dinámico de las paredes porteñas. Pero han sufrido otro tipo de modificaciones: los stencils y las pintadas han crecido. No sólo los artistas atrás de los sprays, pinceles y brochas han madurado y se han multiplicado. Lo que antes era un pequeño stencil (una señal dispuesta sólo al peatón más atento) ahora son murales de rodillo y pastings. No son pocos los stencileros y grafiteros que se han transformado en muralistas.
Asimismo, ha crecido el intercambio con artistas de otras latitudes. Los más consagrados de entre los locales han mostrado afuera y los adelantados de otros países, enterados a través de libros, notas gráficas, blogs y el "boca a boca", se han acercado a conquistar esta ciudad orillera.
La idiosincrasia porteña que nos hace movernos tan controversialmente, pero con cierta comodidad entre lo púbico y lo privado, entre la tolerancia y lo que puede ser considerado vandalismo cuando se lo mira con la lente de la propiedad, ha convertido a Buenos Aires en el laboratorio para el desarrollo de variadas técnicas y la meca del street art.
El autor es editor e investigador en arte urbano. Su último libro,escrito en colaboración con Gonzalo Doblej, es Buenos Aires Street Art (La Marca Editora).