11/5/10

Dice El diario de Parana

  
Interés General: TENDENCIAS . La llegada de los e-books y los interrogantes que plantea

Desafíos para el sector editorial en la era de la digitalización
Nuevas formas de integración colaborativa e inclusivas son estrategias que plantean desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) frente a los desafíos que tiene que enfrentar el sector editorial argentino ante la globalización y los efectos de la digitalización. Las conclusiones se conocieron luego de un encuentro que se realizó en el marco de la Feria del Libro, que concluyó ayer.



El especialista en consumos culturales Roberto Igarza mencionó como posible solución la creación de una plataforma colectiva capaz de almacenar y distribuir contenidos digitales para la más amplia gama de modalidades de consumo, y de la cual podrían participar las 500 editoriales y librerías —pequeñas y medianas— agrupadas en la CAL con otras empresas no asociadas.
Los analistas coinciden en que es probable que a nivel mundial el e -book no exceda en la próxima década el 30 % del total del mercado, con diferencias entre segmentos sociales, subsectores (infantil, universitario) y géneros (ficción, no ficción).
Aunque en la Argentina sólo el 5 % de los libros producidos en 2009 tuvo un soporte distinto del papel y, sólo el 12,6 % de esa pequeña porción corresponde a libros digitales, los editores argentinos “deben ir pensando en posibles modelos de negocios que contemplen la lectura digital”, señaló Igarza.
Según Carlos de Santos, presidente de la CAL, el modelo tradicional de edición seguramente perdurará junto con el nuevo; no obstante, “la institución debe proponer formas de integración colaborativas e inclusivas ante la nueva realidad”. Por este motivo la Cámara, en la cual funciona una comisión dedicada al e-book, solicitó a Igarza, la realización de un estudio independiente que, dijo de Santos, servirá como “mapa de un territorio que permitirá ingresar en un terreno desconocido”.
En él, el especialista analiza la construcción de la plataforma colectiva, “la cual impulsaría la digitalización del acervo editorial, funcionaría como el elemento catalizador para la reconversión industrial y permitiría articular oferta y demanda en un espacio virtual de diversidad cultural”.

CONFLUENCIA. Para de Santos, la industria editorial estaría en condiciones de afrontar una solución como la propuesta sólo si se lograse articular a todos los sectores del libro y trabajar con aquellos sectores tecnológicos que tienen la capacidad de aportar los recursos necesarios. “Y deberá participar el Estado, con créditos y aportes para la reconversión de contenidos y los elementos implicados en la gestión independiente de los libros en soporte digital”, dijo el editor y destacó que el Instituto Nacional del Libro Argentino, que posiblemente sea aprobado a corto plazo en el Congreso, deberá tener una participación relevante en esta iniciativa.
Gustavo Canevaro, director de la editorial Albatros, señala que “el e-book implica infraestructuras logísticas que demandan grandes inversiones. Entonces me parece inteligente pensar en una estructura asociativa que gestione cosas comunes, como el alojamiento de bytes, la seguridad informática y el e-commerce”.
También Guido Indij, director de La Marca Editora, coincidió en la importancia de que la CAL lidere propuestas colectivas. “Para todos sus socios la realidad digital es angustiante, y el acceso tecnológico distante”, dijo.
Una apuesta aún más fuerte es la de la ex presidenta de la Unión Internacional de Editores, Ana María Cabanellas, directora de los sellos argentinos Heliasta, Claridad y Unaluna: “La industria editorial argentina, considerando las empresas que no son del Estado, es la segunda industria editorial en habla hispana, después de España”.
“Con una plataforma colectiva de alojamiento, tendríamos una oferta única en idioma español, en especial si consideramos que en España ya hay varios grupos de editoriales que han hecho sus propias plataformas”, apuntó.
Sin embargo, Cabanellas alertó sobre la importancia de lograr, si se conforma tal plataforma, que sea posible leer los contenidos en diversos lectores, sin circunscribirse a un único formato: “Sería un error pensar que los e-readers se van a comercializar en la Argentina y usar sólo ese sistema”.
“Lo que caracteriza a la edición digital —especificó— es la posibilidad de venta global, sin fronteras, e inmediata”.

MUTACIONES. Desde la perspectiva de Guido Indij, “algunas editoriales se transformarán en productores de espectáculos multimedia, otras preferirán conservar la esencia de nuestra tradición y editar libros de papel o, aun en su adaptación de formato, limitarse a ofrecer letritas negras sobre fondito blanco”.
Cabanellas confesó que, si bien los contenidos pueden enriquecerse en su formato digital, cuando se compra libros digitalizados en Estados Unidos, en general, estos son lo más parecido al libro en soporte papel que se pueda lograr.
“Inclusive en el iPad puedo leer dos páginas al mismo tiempo y pasar las hojas con el dedo, y veo el texto de ambos lados como si fuera la hoja de papel”, ejemplificó. No obstante, reconoció que los adicionales multimediáticos son bien recibidos en el caso de las obras destinadas a niños.
“La voz y la posibilidad de movimiento de las imágenes por parte del niño son algunas de las innovaciones que he visto en libros infantiles. Pero no son aplicables a todos los e- readers, en especial, por la falta de color”.
“Igarza tiene razón en que deberemos contemplar el impacto del nuevo medio en nuestros géneros. El público no estará satisfecho con sólo descartar el uso de papel, deberá ir experimentando nuevas sensaciones y esto tiene mucho que ver con las categorías de libros en que estamos trabajando”, explicó finalmente Canevaro a Télam.