13/5/08

Calle entró en el auditorio repleto del "mundillo del arte contemporaneo" porteño.

Todos expertos!

Algunas con el último libro publicado sobre su obra en mano, otras luciendo despeinados muy modernos y abriguitos de la abuela, muchos desplegando habilidades sofistas en las preguntas como para impresionar a la multitud y dejar con la boca abierta a la invitada ("Quéee!?", decía ella).

Llevaba un vestido blanco con estampado de colores rojos y azules, medias negras y sandalias de plastico blancas (...!!).

Muy simpática y en un fluido español habló durante dos horas de su obra, desde sus comienzos hasta la obra que presentó en la Bienal de Venecia el año pasado.



Aqui les comparto algunas cosas de mis anotaciones:

En los 70, cuando volví a París después de estar 7 años fuera, estaba perdida y sin deseos. Entonces empecé a perseguir gente para dar a mi vida un motor. Quería encontrar mi ciudad a través de sus caminos. Yo no tenía que decidir nada. No tenía intención artística sino que era una manera de pasar mi tiempo.
Quería desarrollar una relación sin reciprocidad. Era una manera de tener sentimientos pero también de pararlos cuando quería.
Yo me hice artista por idea de un otro. (Una vecina suya aceptó dormir en su cama para Les dourmeurs. El marido de la vecina era crítico de arte y fue él quien la invitó a presentar ese trabajo en un museo).
Puedo seguir contando mi vida así, pero tengo miedo de aburrirme.
Mi padre era coleccionista de arte contemporáneo. Yo quería seducir a mi padre. Quería hacer lo que veía en sus paredes para seducirlo y... funcionó!
Cuando me invitan a un museo del Bronx para presentar mi serie de Los Durmientes, no me animé porque me pareció obsceno presentar eso en un lugar donde hay tanta gente sin lugar donde dormir. Entonces hice otro trabajo basándome en la idea de peligro - gheto.
Me es facil responder a las reglas del juego que yo misma me impongo. Cuando el 'detectiva' me abandonó a las 8 de la noche, yo me sentí totalmente traicionada. (Sobre La Filature).
Alguien del público le pregunta: "Cuánto hay de ficción en tus obras?". Lo que quieras, contestó Sophie.
Quiero ser artista, no quiero hacer terapia con esto.
No lo hago para ser sincera, lo hago para construir. (Sobre L'homme en carnet).
Yo no voy a decir cómo tienen que mirar, cómo tienen que sentir la obra. Está afuera. Está afuera.
La ausencia es lo que sigue todo, es lo que está en toda mi obra (el que está delante de mí en las persecuciones, el que no está en la habitación en Hotel; el que no está y describen los otros en L'Homme en carnet; etc...)
"Si ya no tienes más ideas, tienes el dolor", me decía. (Explicando su miedo a quedarse sin ideas para trabajar y el motivo por el que tuvo guardado su trabajo Douleur exquis, casi 20 años después de haberlo hecho).
La historia de mi separación en Douleur exquis, repetida durante casi 3 meses, la presenté bordada con hilo blanco sobre seda negra y a medida que el dolor se iba terminando el hilo con el que bordaba era más oscuro: gris, gris más oscuro; y la historia se iba achicando. Bordar es la idea de la mujer que espera.
El arquitecto X me hizo esta escultura para la muestra que presenté en el museo de Luxemburgo, donde nadie la ha visto porque nadie fue...
El aspecto terapéutico sólo es el motor. Luego de cuatro días viene el momento de pensar si le va a interesar a otros.
Controlo lo que cuento, no cuento mi vida. No se sabe lo que pienso. No tengo intenciones de desnudarme, es material de trabajo.
Cuando me invitaron a participar en la Bienal de Venecia, tenia que conseguirme un curador, porque en Francia es así. Y como no me gusta el lugar que ocupan hoy los curadores y no sabía a quién elegir, puse un aviso en los distintos diarios del mundo diciendo: 'Artista francesa busca curador para presentarse en la bienal de venecia. Enviar CV'. Recibí 200 respuestas, pero ninguna de curadores. Daniel Buren, que se había presentado por carta, fue el curador de mi muestra.

Bueno, algunas cosas para compartirlas con ustedes...

Sophia contribuyó a devolverme un poquito mi sonrisa.

Abrazos fuertes.

Belena