23/12/06

Tomo el último de los trenes
Estoy cansado
Los ojos se me entrecierran
Y los colores rosa, rosado, lila y violeta se me mezclan en mi pequeño mapa de trenes
Asi que me equivoco
Intento un RER que no me llevará a ningún lado
Afortunadamente no subo y tengo tiempo de volver al Metro, volver a Opera, y combinar con el último de los 7 que a la 1, me traerá a Porte de La Villette, el culo del mundo

Leo El huésped perplejo de Saúl Yurkievich. Dice:

Ahora me toca el conejo.
¿Tendrá la cabeza tan ágil como las pastas?
Los tréboles lo detestan porque ni bien los ve, se los zampa.
Presumo que me interrogará sobre bellotas.
Hablar de las virtudes y las variedades de la zanahoria sería demasiado fácil.
No te ilusiones.

Y me pregunto si Julio Silva, de cuya casa vengo e iluminó esta versión, lo habrá leído últiamente. Porque así explicaría que al pollo capón relleno con menudencias de hongos (morcilleau?) que preparó, lo hubiese acompañado, por orden de aparición, de tréboles, bellotas y zanahorias. Bueno, no fueron bellotas, sino castañas caramelizadas (marron glacé?). Exquisito! Gracias Julio.
Los artistas que mejor investigan los materiales los escultores para el caso) son los mejores cocineros. Dos tipos de alquimia que los entretienen y tanto bien nos hacen a los demás.

También me hizo bien el champagne, los abrazos, la amable charla con Gladys Yurkievich, las propuestas de libros, investigar el Gabinete de curiosidades del Dr. Silva. Y el camembert. Y la tarte tatin á la móde. Y el exquisito café de Catherine.

De todo eso necesitaba. Y es por eso que comienzo contando el amable final de la soirée. Porque no quiero quejarme.
Nunca me gustó la queja, que asocio al tango en el sentido más decadente de lo que el tango nos da. (¿O será por nuestra afición a la queja que produjimos el tango?) Pero un rato antes estaba desecho. El tren de Arles (pensé que no iba a mencionar más a Arles) retrasado. El arribo a la residencia repletos de habitaciones insulsas, placares mínimos ocupados con los baldes y trapazos que con que yo habría de limpiar la mini ducha, obstáculos burocráticos, mensajes con C´EST IMPERATIF, que es la única frase francesa que puede ennervarme más que C´EST IMPOSIBLE, que es una de las dos frases francesas que puede ennervarme más que JE SUIS DESOLÉ. Andá a cagar, desolé. Decí LO SIENTO, que de desolación seguro que no tenés nada con esa cara de burócrata ensimismado. Qué me das ese contrato con dos mil cláusulas de convivencia que no pieno firmar si no me dicen buenas tardes, tuvo un buen viaje, bienvenido? Un vaso de agua es mucho pedir. Viajé 6 horas. Pero vos no sabés si vngo de Sudamérica y viajé 20. Cómo me vas a mandar a hacer trámites a la puta oficina de la Egide. A ver, dame el teléfono. No quiero quejarme, asi que mecho diciendo: HEBER, CAPO! Llego a La Villette, donde la tarifa no es de 650 euros, sino de 1350. Y queda en la loma de los kinotos (o quinotos, o loma del orto, o en el but du monde). Y hay cocinita, pero cero charm. Y la mina de la recepción es para meterle un puñete. Y que si no voy a estar los días 26 al 30, entonces los primeros 4 serán 65 euros y no 45. Pero… si estoy contratándote 60 noches. Son las reglas. Má si, andá a cagar. Dame una habitación que quiero encerrarme un rato a gimotear.


¿Será Paris especialmente hostíl? ¿Los mando a todos a cagar como dice Marcos López, como bromea Carlos Gaudin? O será mi ansiedad. No considerar el proceso de ambientación, de adaptación necesario en este proyecto…
¿Se habrá acumulado una sensación de no saber qué hago aquí y porque me estoy alojando en estos espacios que son más chongos que mi propia casa?

Será como dice mi amigo Kovensky (siempre hay que citarlo a Kovensky, porque si no te enchufa una demanda) una cuestión de violencia intrínseca a los viajes, una confrontación con nuestro ser sedentario.
Y quizás también una confrontación con nuestro ser judío errante, Martín. Lo digo sumergido en la lectura de un libro sobre los origenes del racismo, en los origenes del antisemitismo…



Recibo unos mails putos de un autor emputecido. Le contesto sacado, pero no le envío el mail. Para que cagar un libro y empañar unas navidades, ¿no?




Es sábado a la mañana. Me voy a comprar algo para cocinarme. Quiro arroz con manteca y brócolis!
Y a comprarle alguna chuchería a Camila y Loic, que mañana es noche buena.

Feliz Hanuka! Feliz navidad!

Loic: Pere Noel existe. Por lo menos esta última vez.