23/4/17

Odio la Feria del Libro

Comienza la Feria del libro. Y esto es lo que le conté a La Nación:
Odio la Feria del Libro
Guido Indij
Editor de interZona y La Marca Editora


"Me estresa. Me obliga a alinear mis estrategias de lanzamiento para que coincidan con la Feria o para que no coincidan con la Feria y sean opacadas por los tanques de las multi. Me pone a tomar decisiones económicas y financieras vinculadas a nuestro stand siete u ocho meses antes, a trabajar en la logística del stand con un mes de anticipación. Luego, una vez comenzada, son tres semanas donde todo el trabajo editorial, los viajes, la familia, el yoga? todo sufre postergaciones y desatenciones, porque sobrevivir en la Feria, o sea, hacer de esa experiencia una tarea económicamente sustentable lo exige todo de uno, editor independiente. En más de veinte ediciones, nunca hemos ganado o perdido mucho. En promedio, hemos empatado. ¿Por qué reincidir?
Porque además de odiarla, quiero a la Feria. Es un espacio vital donde los libreros, bibliotecarios y lectores nos devuelven su palabra, dejan de ser un ente espectral para devenir personas con gustos propios que completan el circuito de nuestra actividad profesional.
La Feria es un espacio cada vez más rico, más inabarcable, más complejo y más democrático. Hace veinte años reinaba allí una institución aristocrática: la antigüedad. Los espacios se distribuían según una fotografía de lo que era el mercado editorial en la primera edición, a mediados de los años setenta. Algunas empresas ya no existían, pero entre sus activos habían vendido su puntaje de antigüedad (los puntos necesarios para elegir los mejores espacios) como un bien hereditario. Los nuevos jugadores teníamos roles marginales y ocupábamos espacios periféricos.
Muchas de esas instancias se van modificando: existen rondas de negocios con invitados internacionales abiertas a todos los editores, al cóctel de inauguración están invitados todos los expositores, se permiten los stands colectivos y sus participantes acumulan puntaje de manera individual, hay una diferencia de precios cada vez más justa según la ubicación de los stands, un programa de invitaciones pretende aportar mayor bibliodiversidad. Así es la Feria, como muchos amores demandantes, que nos exigen un gran compromiso. Aunque uno quiera escaparse, no puede prescindir de ellos."